El caminante no busca su gloria,
Solo dejar algo en la memoria de los demás,
Que les ayude a ser más fuertes en su búsqueda,
La búsqueda del final de un camino del que nadie conoce la verdad.
¡Anímate! fiel compañero de viaje,
Porque esto acaba de empezar.
ELLA, La que nos ha ayudado a estar unidos,
A ser mejores y demostrar ser fuertes en momentos duros.
La mejor caminante para un camino,
La mejor maestra para esta escuela,
La mejor niña para este mundo de mayores aburridísimo,
ELLA , Nos ha dado el ejemplo que deberíamos seguir en este camino.
¡Mírame caminante¡ y dime que no nos vamos a quebrantar
Porque ¡hay amigo mío!
Nadie sabe a qué nuevos desafíos nos vamos a enfrentar en el camino de la vida.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
El payaso de los ojos tristes / Capitulo 1
1
Llegó el día, estoy ilusionado con la idea de empezar un mundo nuevo, después de estar en el mismo colegio los últimos ocho años de mi vida, se me antoja un mundo ilusionante el que voy a empezar en la universidad.
Parece que no sea yo el que vaya a empezar todo esto, primero tengo que mirar asignaturas, crearme un horario a mi gusto y quién sabe si conocer a alguien que sea importante para el resto de mi vida.
Cogí el metro a las 9:00 disfruté con las vistas que tendría que ver todos los días, y me dediqué a observar todo aquello que se movía a mi alrededor ; la gente que me envolvía cuando estaba parado en la estación de colón, esperando el metro con mi destino final aquel día.
Cuando llegué parecía que aquello ya lo había vivido yo, como si me fuera familiar todo aquello. Enfilé mis pasos hacia un estrecho pasillo a la izquierda del vestíbulo y pregunté que tenía que hacer para matricularme. Allí una persona que jamás la he vuelto a ver desde aquel día me dijo como tenía que hacer-lo, es más me la hizo ella mediante mis gustos.
Fue patético, ya que descubrí que aquella persona me había ayudado sin tener la obligación porque ¡como no¡ me pasé en el plazo de inscripción un día, pero bueno ya estaba dentro de un minisueño que tenia: ir la universidad.
Allí desde el primer día descubrí que no iba a ser como mi colegio de toda la vida, no iba a tener a nadie al lado para decirme que y como debía hacer las cosas, fue un poco nostálgico ese momento porque recordé desde mi primer profesor de infantil (Paco) hasta mi último profesor (J.L.) entonces empecé a acordarme de aquellas excursiones al zoo de valencia en el que no veíamos casi nada porque era un desastre de zoo, pero por lo menos teníamos a nuestra profesora Paqui que nos compraba polos congelados y aquello me llevó al día que le decía a mi profesora madre (con ello la carcajada de ella y su contestación en tono irónico de hijo), el día que tire una estantería llena de maderas en la ESO y Pepa me dijo de todo menos bonico, el día que lloré como nadie cuando media clase me perseguía por las calles de Torrent para nosequé y pensaba que me iban a matar, la ocasión en que mi amor platónico de clase me dijo de quedar, el día que no me pude creer que me había convertido sin querer en gente “famosa” de mi colegio (todo el mundo me conocía), quizás sea aburrido contar que siempre era del que se reían, del que hacían las bromas. resulta, que el día que con el paso del tiempo descubrí que algunas chicas de mi clase veían en mi, al no típico estereotipo de chico hombretón sino que veían al típico romanticón empedernido y abrumado, al que ningún chico tenía en las quinielas de ser el afortunado que conquistará a las chicas y ello me condujo a ser lo contrario las chicas buscaban en mi al raro que disfrutaba viendo puestas de sol y que se dedicaba a dibujar y pintar, que no jugaba al futbol ni se dedicaba a presumir delante de ellas, creo que se cumplió una de mis tres reglas de un hombre.
La primera: es el típico que no busca a las chicas que tratan de fingir desinterés por la chica que quieren seducir. De esta manera, la chica, sorprendida por la falta de interés, intentará ganar atención y hará todo lo posible para ello. Y la segunda: el típico que trata de no ocultar el interés que se tiene por una chica. Se trata de un chico seguro de sí mismo que no tiene problema en demostrar que es lo que quiere y actuar para conseguirlo. Y la tercera es el que jamás busca atraer a nadie y que sus amigos le tienen que decir como tiene que actuar, porque se pone nervioso y no sabe qué hacer.
En conclusión del día, que fue un día bonito en modo nostálgico y en el que descubrí mi primer día de aparición en la que sería mi nueva “casa” de estudios. En el que, no sé si seré yo, pero una chica se me quedó mirando muy fijamente, como si me conociera o lo intentará con la mirada solo.
Llegó el día, estoy ilusionado con la idea de empezar un mundo nuevo, después de estar en el mismo colegio los últimos ocho años de mi vida, se me antoja un mundo ilusionante el que voy a empezar en la universidad.
Parece que no sea yo el que vaya a empezar todo esto, primero tengo que mirar asignaturas, crearme un horario a mi gusto y quién sabe si conocer a alguien que sea importante para el resto de mi vida.
Cogí el metro a las 9:00 disfruté con las vistas que tendría que ver todos los días, y me dediqué a observar todo aquello que se movía a mi alrededor ; la gente que me envolvía cuando estaba parado en la estación de colón, esperando el metro con mi destino final aquel día.
Cuando llegué parecía que aquello ya lo había vivido yo, como si me fuera familiar todo aquello. Enfilé mis pasos hacia un estrecho pasillo a la izquierda del vestíbulo y pregunté que tenía que hacer para matricularme. Allí una persona que jamás la he vuelto a ver desde aquel día me dijo como tenía que hacer-lo, es más me la hizo ella mediante mis gustos.
Fue patético, ya que descubrí que aquella persona me había ayudado sin tener la obligación porque ¡como no¡ me pasé en el plazo de inscripción un día, pero bueno ya estaba dentro de un minisueño que tenia: ir la universidad.
Allí desde el primer día descubrí que no iba a ser como mi colegio de toda la vida, no iba a tener a nadie al lado para decirme que y como debía hacer las cosas, fue un poco nostálgico ese momento porque recordé desde mi primer profesor de infantil (Paco) hasta mi último profesor (J.L.) entonces empecé a acordarme de aquellas excursiones al zoo de valencia en el que no veíamos casi nada porque era un desastre de zoo, pero por lo menos teníamos a nuestra profesora Paqui que nos compraba polos congelados y aquello me llevó al día que le decía a mi profesora madre (con ello la carcajada de ella y su contestación en tono irónico de hijo), el día que tire una estantería llena de maderas en la ESO y Pepa me dijo de todo menos bonico, el día que lloré como nadie cuando media clase me perseguía por las calles de Torrent para nosequé y pensaba que me iban a matar, la ocasión en que mi amor platónico de clase me dijo de quedar, el día que no me pude creer que me había convertido sin querer en gente “famosa” de mi colegio (todo el mundo me conocía), quizás sea aburrido contar que siempre era del que se reían, del que hacían las bromas. resulta, que el día que con el paso del tiempo descubrí que algunas chicas de mi clase veían en mi, al no típico estereotipo de chico hombretón sino que veían al típico romanticón empedernido y abrumado, al que ningún chico tenía en las quinielas de ser el afortunado que conquistará a las chicas y ello me condujo a ser lo contrario las chicas buscaban en mi al raro que disfrutaba viendo puestas de sol y que se dedicaba a dibujar y pintar, que no jugaba al futbol ni se dedicaba a presumir delante de ellas, creo que se cumplió una de mis tres reglas de un hombre.
La primera: es el típico que no busca a las chicas que tratan de fingir desinterés por la chica que quieren seducir. De esta manera, la chica, sorprendida por la falta de interés, intentará ganar atención y hará todo lo posible para ello. Y la segunda: el típico que trata de no ocultar el interés que se tiene por una chica. Se trata de un chico seguro de sí mismo que no tiene problema en demostrar que es lo que quiere y actuar para conseguirlo. Y la tercera es el que jamás busca atraer a nadie y que sus amigos le tienen que decir como tiene que actuar, porque se pone nervioso y no sabe qué hacer.
En conclusión del día, que fue un día bonito en modo nostálgico y en el que descubrí mi primer día de aparición en la que sería mi nueva “casa” de estudios. En el que, no sé si seré yo, pero una chica se me quedó mirando muy fijamente, como si me conociera o lo intentará con la mirada solo.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Segundo Cuento

El Pianista en el Centro Comercial
Estoy andando, distraído, por un centro comercial, acompañado de una amiga
violinista. Úrsula, nacida en Hungría, es en la actualidad una figura destacada en dos filarmónicas internacionales.
De repente, me agarra del brazo:
-¡Escucha!
Escucho. Oigo voces de adultos, gritos de niño, ruidos de televisores
encendidos en tiendas de electrodomésticos, zapatos que, saltando, golpean el
suelo de ladrillos, y aquella famosa música, omnipresente en todos los centros
comerciales del mundo.
-¿Acaso no es maravilloso?
Respondo que no he oído nada maravilloso o fuera de lo normal.
-¡El piano! –dice, mirándome con decepción-. ¡Ese pianista es maravilloso!
-Será una grabación.
-No seas bobo.
Al escuchar con más atención, resulta evidente que la música es en vivo. Están
tocando en este momento una sonata de Chopin, y ahora que consigo
concentrarme, las notas parecen ahogar todo el barullo que nos rodea.
Caminamos por los pasillos llenos de gente, de tiendas, de ofertas, de cosas que, según los anuncios, todo el mundo tiene, excepto usted o yo. Llegamos a la zona de restaurantes: gente comiendo, hablando, discutiendo, leyendo el periódico, y una de esas atracciones que todo centro comercial procura ofrecer a sus clientes.
En este caso, un piano y un pianista.
Toca otras dos sonatas de Chopin, y después Schubert, Mozart. Debe de tener
unos treinta años; una placa colocada al lado del pequeño palco explica que se
trata de un famoso músico de Georgia, una de las antiguas repúblicas soviéticas.
Debe de haber buscado trabajo, y, después de no encontrar más que puertas
cerradas, se desesperó, se resignó, y ahora está aquí.
Pero no estoy seguro de que esté aquí: sus ojos se dirigen hacia el mundo
mágico donde esas músicas fueron compuestas, sus manos comparten con todos el amor, el alma, el entusiasmo, lo mejor de sí mismo, sus años de estudio, de concentración, de disciplina.
Sólo parece no haber entendido una cosa: nadie, absolutamente nadie ha
venido aquí para escucharlo, sino para comprar, comer, distraerse, ver
escaparates, encontrarse con amigos. Una pareja se detiene a nuestro lado,
hablando en voz alta, y luego sigue adelante. El pianista no lo ha visto, sigue
conversando con los ángeles de Mozart. Tampoco ha visto que hay una audiencia de dos personas, una de las cuales, virtuosa del violín, lo escucha con lágrimas en los ojos.
Recuerdo una capilla donde una vez entré por casualidad y vi a una joven
tocando para Dios. Pero era una capilla, y aquello tenía sentido. En este caso,
nadie lo oye, tal vez ni siquiera el mismo Dios.
Mentira. Dios lo oye. Dios está en el alma y en las manos de este hombre,
porque está dando lo mejor de sí mismo, sin importarle ningún reconocimiento ni el dinero que reciba. Toca como si estuviese en La Scala de Milán, o en la ópera de París. Toca porque ése es su destino, su alegría, su razón de vivir.
Me embarga una sensación de profunda reverencia, de profundo respeto por
un hombre que en este momento me está recordando una lección importantísima:
Cada uno tiene una leyenda personal por cumplir, y punto final.
No importa si los demás te apoyan, te critican, no te hacen caso o te toleran; tú haces aquello
porque es tu destino en este mundo, es la fuente de toda alegría.
El pianista termina otra pieza de Mozart, y por primera vez se da cuenta de
nuestra presencia. Nos saluda con un educado y discreto movimiento de cabeza, y nosotros hacemos lo propio. Pero enseguida vuelve a su paraíso, y es mejor dejarlo allí, sin que nada en este mundo pueda estorbarlo, ni siquiera nuestros tímidos aplausos. Nos sirve de ejemplo a todos nosotros. Cuando pensemos que nadie presta atención a lo que estamos haciendo, recordemos a este pianista:
él estaba conversando con Dios a través de su trabajo, y el resto no tenía la menor importancia.
Estoy andando, distraído, por un centro comercial, acompañado de una amiga
violinista. Úrsula, nacida en Hungría, es en la actualidad una figura destacada en dos filarmónicas internacionales.
De repente, me agarra del brazo:
-¡Escucha!
Escucho. Oigo voces de adultos, gritos de niño, ruidos de televisores
encendidos en tiendas de electrodomésticos, zapatos que, saltando, golpean el
suelo de ladrillos, y aquella famosa música, omnipresente en todos los centros
comerciales del mundo.
-¿Acaso no es maravilloso?
Respondo que no he oído nada maravilloso o fuera de lo normal.
-¡El piano! –dice, mirándome con decepción-. ¡Ese pianista es maravilloso!
-Será una grabación.
-No seas bobo.
Al escuchar con más atención, resulta evidente que la música es en vivo. Están
tocando en este momento una sonata de Chopin, y ahora que consigo
concentrarme, las notas parecen ahogar todo el barullo que nos rodea.
Caminamos por los pasillos llenos de gente, de tiendas, de ofertas, de cosas que, según los anuncios, todo el mundo tiene, excepto usted o yo. Llegamos a la zona de restaurantes: gente comiendo, hablando, discutiendo, leyendo el periódico, y una de esas atracciones que todo centro comercial procura ofrecer a sus clientes.
En este caso, un piano y un pianista.
Toca otras dos sonatas de Chopin, y después Schubert, Mozart. Debe de tener
unos treinta años; una placa colocada al lado del pequeño palco explica que se
trata de un famoso músico de Georgia, una de las antiguas repúblicas soviéticas.
Debe de haber buscado trabajo, y, después de no encontrar más que puertas
cerradas, se desesperó, se resignó, y ahora está aquí.
Pero no estoy seguro de que esté aquí: sus ojos se dirigen hacia el mundo
mágico donde esas músicas fueron compuestas, sus manos comparten con todos el amor, el alma, el entusiasmo, lo mejor de sí mismo, sus años de estudio, de concentración, de disciplina.
Sólo parece no haber entendido una cosa: nadie, absolutamente nadie ha
venido aquí para escucharlo, sino para comprar, comer, distraerse, ver
escaparates, encontrarse con amigos. Una pareja se detiene a nuestro lado,
hablando en voz alta, y luego sigue adelante. El pianista no lo ha visto, sigue
conversando con los ángeles de Mozart. Tampoco ha visto que hay una audiencia de dos personas, una de las cuales, virtuosa del violín, lo escucha con lágrimas en los ojos.
Recuerdo una capilla donde una vez entré por casualidad y vi a una joven
tocando para Dios. Pero era una capilla, y aquello tenía sentido. En este caso,
nadie lo oye, tal vez ni siquiera el mismo Dios.
Mentira. Dios lo oye. Dios está en el alma y en las manos de este hombre,
porque está dando lo mejor de sí mismo, sin importarle ningún reconocimiento ni el dinero que reciba. Toca como si estuviese en La Scala de Milán, o en la ópera de París. Toca porque ése es su destino, su alegría, su razón de vivir.
Me embarga una sensación de profunda reverencia, de profundo respeto por
un hombre que en este momento me está recordando una lección importantísima:
Cada uno tiene una leyenda personal por cumplir, y punto final.
No importa si los demás te apoyan, te critican, no te hacen caso o te toleran; tú haces aquello
porque es tu destino en este mundo, es la fuente de toda alegría.
El pianista termina otra pieza de Mozart, y por primera vez se da cuenta de
nuestra presencia. Nos saluda con un educado y discreto movimiento de cabeza, y nosotros hacemos lo propio. Pero enseguida vuelve a su paraíso, y es mejor dejarlo allí, sin que nada en este mundo pueda estorbarlo, ni siquiera nuestros tímidos aplausos. Nos sirve de ejemplo a todos nosotros. Cuando pensemos que nadie presta atención a lo que estamos haciendo, recordemos a este pianista:
él estaba conversando con Dios a través de su trabajo, y el resto no tenía la menor importancia.
Primer Cuento

El califa y su mujer
El califa árabe hizo llamar a su secretario: -Encierra a mi mujer en la torre
mientras estoy de viaje –ordenó.
-¡Pero si ella ama a Su Majestad!
-Y yo la amo a ella –respondió el califa-. Pero sigo un viejo proverbio de
nuestra tradición: "haz pasar hambre a tu perro y te será fiel; hazlo engordar y te
morderá.”
El califa partió hacia la guerra y volvió seis meses después. Al llegar, llamó a su
secretario y pidió ver a su esposa.
-Os ha dejado –fue la respuesta del secretario-. Su Majestad citó un bello
proverbio antes de partir, pero olvidó otro dicho árabe:
"Si tu perro está preso, acompañará a cualquier persona que le abra la jaula.”
El califa árabe hizo llamar a su secretario: -Encierra a mi mujer en la torre
mientras estoy de viaje –ordenó.
-¡Pero si ella ama a Su Majestad!
-Y yo la amo a ella –respondió el califa-. Pero sigo un viejo proverbio de
nuestra tradición: "haz pasar hambre a tu perro y te será fiel; hazlo engordar y te
morderá.”
El califa partió hacia la guerra y volvió seis meses después. Al llegar, llamó a su
secretario y pidió ver a su esposa.
-Os ha dejado –fue la respuesta del secretario-. Su Majestad citó un bello
proverbio antes de partir, pero olvidó otro dicho árabe:
"Si tu perro está preso, acompañará a cualquier persona que le abra la jaula.”
lunes, 17 de noviembre de 2008
Logo para GP4 de lasexta
Se trata de el símbolo de la nueva cadena que retransmitirá la F1 las siguientes temporadas para ello, expongo el nuevo logo que se ve en la parte inferior derecha de la imagen para descargar aquí:
http://www.megaupload.com/es/?d=RUM3FE7A
http://www.megaupload.com/es/?d=RUM3FE7A
miércoles, 12 de noviembre de 2008
UNA NOCHE MAS
Pasa una noche mas. Y en nuestro mundo secreto se empiezan a solucionar problemas que eran grandes mounstruos. Se avecina tormenta decía la gente vieja, y hoy lo vuelvo a decir mil cosas van a cambiar siento que todo lo que ahora existe va a cambiar radicalmente,.....nose porque pero lo va a hacer, tened cuidado que esto solo acaba de empezar.
martes, 11 de noviembre de 2008
AHORA COMIENZA ESTO
Ahora que te encuentro en el comienzo de mi camino, jamás podras olvidarte de venir.
Ahora que sabes donde encontarme, no lo dudes y mata tus palabras de este sitio perdido en un mar de trastos. Un lugar en el que únicamente encontrarás lo que buscas (si es que buscas algo). El dia que no te funcionen las cosas, acude. El dia que mirando al mundo te lo comas, acude. El dia en el que tu mirada parezca perdida en un mar de dudas, acude.
Porque este va a ser nuestro secreto: un lugar diferente.
Acuérdate que AHORA esto empieza.
Ahora que sabes donde encontarme, no lo dudes y mata tus palabras de este sitio perdido en un mar de trastos. Un lugar en el que únicamente encontrarás lo que buscas (si es que buscas algo). El dia que no te funcionen las cosas, acude. El dia que mirando al mundo te lo comas, acude. El dia en el que tu mirada parezca perdida en un mar de dudas, acude.
Porque este va a ser nuestro secreto: un lugar diferente.
Acuérdate que AHORA esto empieza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)