
Erase una vez un niño, que soñaba con volar lejos de su ciudad y conocer aquellas lejanas que había visto por la TV.
El niño se acostaba y se despertaba siempre teniendo la ilusión de que algún día le crecerían alas para poder volar. Pero los días pasaban y el no veía hacerse realidad sus sueños.
Pasaron días, quizás semanas o quién sabe si años y el niño veía crecer su cuerpo pero no las alas. Con el tiempo el niño olvidó aquello se hizo mayor estudió algo para poder vivir en la vida, y trabajó durante años para poder disfrutar de la vida superficial en la que el mundo estaba inmerso.
Se olvidó de que era jugar, de lo maravillosa que le parecía la playa, la montaña : miles de objetos que jamás una PlayStation o una Wii podía simular, una jugabilidad del cien por cien, unos gráficos espectaculares,….claro aquello era la realidad.
Poco a poco este se inundó de cosas banales y cómodas, pero un día el azar le jugó una mala pasada. Su novia tan perfecta como imperfecta le mostró su lado más cruel y se marchó. El que “había crecido” se encerró no quiso saber nada de nadie. Y solo el tiempo le devolvió aquello que él creía perdido. Al dejarse el trabajo de tantos años decidió empezar a trabajar en algún colegio, para investigar que le había hecho ser tan feliz en el pasado (siendo niño).
Y descubrió que aquello era un circo ambulante que te enseña mil cosas todas diferentes, que la imaginación era la base de lo que ellos llamaban vida, un mundo en el que la fantasía lo unía todo en el que el juego sucio no existía y en el que la traición era duramente penada.
Decidió embarcarse en este mundo vivir con ellos y saber cómo pensaban (algo tristemente perdido para él) acerca de diferentes temas. En este mundo la política no tenía cabida, tampoco la muerte ni cualquier cosa inevitablemente trágica.
Entonces un día recordó su sueño de tener alas para volar y se acostaba y se despertaba queriendo tener alas, pero su cuerpo era de un viejo y era imposible que su cuerpo creciera.
Pero indagó sobre la fantasía y la imaginación, y descubrió que su espíritu no era el que físicamente mostraba sino que, era el de un ave capaz de volar tan lejos que con la vista no se podía seguir y que siempre seria eternamente joven.
Se demostró a sí mismo que se podía ser feliz durante toda la vida aunque con ella pagara, por averiguar la manera de serlo. Después de salir volando por la ventana de su habitación nadie supo que fue de él,….algunos dicen que se fue a un país llamado: Nunca jamás. En el que (según cuentan) nunca creces
El niño se acostaba y se despertaba siempre teniendo la ilusión de que algún día le crecerían alas para poder volar. Pero los días pasaban y el no veía hacerse realidad sus sueños.
Pasaron días, quizás semanas o quién sabe si años y el niño veía crecer su cuerpo pero no las alas. Con el tiempo el niño olvidó aquello se hizo mayor estudió algo para poder vivir en la vida, y trabajó durante años para poder disfrutar de la vida superficial en la que el mundo estaba inmerso.
Se olvidó de que era jugar, de lo maravillosa que le parecía la playa, la montaña : miles de objetos que jamás una PlayStation o una Wii podía simular, una jugabilidad del cien por cien, unos gráficos espectaculares,….claro aquello era la realidad.
Poco a poco este se inundó de cosas banales y cómodas, pero un día el azar le jugó una mala pasada. Su novia tan perfecta como imperfecta le mostró su lado más cruel y se marchó. El que “había crecido” se encerró no quiso saber nada de nadie. Y solo el tiempo le devolvió aquello que él creía perdido. Al dejarse el trabajo de tantos años decidió empezar a trabajar en algún colegio, para investigar que le había hecho ser tan feliz en el pasado (siendo niño).
Y descubrió que aquello era un circo ambulante que te enseña mil cosas todas diferentes, que la imaginación era la base de lo que ellos llamaban vida, un mundo en el que la fantasía lo unía todo en el que el juego sucio no existía y en el que la traición era duramente penada.
Decidió embarcarse en este mundo vivir con ellos y saber cómo pensaban (algo tristemente perdido para él) acerca de diferentes temas. En este mundo la política no tenía cabida, tampoco la muerte ni cualquier cosa inevitablemente trágica.
Entonces un día recordó su sueño de tener alas para volar y se acostaba y se despertaba queriendo tener alas, pero su cuerpo era de un viejo y era imposible que su cuerpo creciera.
Pero indagó sobre la fantasía y la imaginación, y descubrió que su espíritu no era el que físicamente mostraba sino que, era el de un ave capaz de volar tan lejos que con la vista no se podía seguir y que siempre seria eternamente joven.
Se demostró a sí mismo que se podía ser feliz durante toda la vida aunque con ella pagara, por averiguar la manera de serlo. Después de salir volando por la ventana de su habitación nadie supo que fue de él,….algunos dicen que se fue a un país llamado: Nunca jamás. En el que (según cuentan) nunca creces